Barquisimeto experimental: música en dos tiempos

Antes de que tuviera varias montañas de cd´s en casa y que me preocupara por digitalizar las cosas que, considerando tesoros, tengo en los K7 que aún conservo, había más tiempo para escuchar música. Cuando el LP giraba, (sí, soy de la última generación que compró LP), yo me quedaba con mis panas sentado al lado de las cornetas. Nadie tarareaba, nadie hablaba. Pasábamos gran parte de la tarde compartiendo la música que nos gustaba, y sobre todo, el silencio. Eso, pasaba mucho antes, cuando los Walkman eran unos aparatos carísimos. En esa época, no existían preguntas como: ey, bro! ¿y qué música nueva tienes por ahí? ¿Qué estás escuchando ahora?. Por esos días, la música se diseccionaba y se escuchaba una y otra vez. Y sí, la cosa era diferente. Si tenías la posibilidad de tener un walkman (y yo tuve la suerte de tener uno), empleabas tus noches para armar mixtapes. No había random, había playlist.

Pero no seamos nostálgicos. Todo eso ha cambiado desde que apareció el CD, el mp3 y los Ipod. Ahora uno puede llevar consigo un banco musical aproximado de 80 GB. La memoria del Ipod muchas veces decide por ti, y en otras ocasiones, tienes tanta música en el bolsillo que ya no sabes que escuchar. Ahora la gente, pareciera preocuparse por estar informada del último de lanzamiento de la movida Indie, punk, ska, metal-core, que se yo, post-rock y post-punk. Te gusten o no te gusten, los pones en tu Ipod. Capaz que muchos no llegan ni siquiera a escuchar una canción completa del disco. Eso, es decir, tener todo en tu Ipod, es ser “cool”.

Consumimos demasiada información, tanta, que no terminamos por procesarla en su totalidad. En esta particular esquizofrenia musical (¿post-moderna?), creo, es difícil, más no imposible, encontrar bandas que tengan un lenguaje sonoro propio, que construya y configure paisajes, que tenga propuesta y que expresen el desarrollo afectivo de una identidad construida y forjada por la búsqueda. Tal vez, por eso, uno termina en el YouTube, buscando, mirando y escuchando bandas “oldies”. Pero en fin, estoy en Barquisimeto, y me atrevería a decir que el 80 % de mis panas son músicos (y el otro 20 % es melómano). Uno se junta, habla, se echa los mismo cuentos de hace 10/15 años, y finalmente, termina sentado frente al computador paseando MySpace´s y YouTube´s para mostrarse las últimas cosas que se han escuchado. Así como el acto de crear música es colectivo (por más que alguien lleve alguna propuesta), el acto de escuchar música, por más que se haga en grupo, es un acto solitario en el que se digiere, se reflexiona y por último, se abandona la soledad, para abrir paso al compartir. Es por eso que cuando compartiendo con distintos panas, y en espacios diferentes, se hace referencia a bandas similares, uno sabe, definitivamente, que está pasando algo.

Primer tiempo

Ha pasado, un poco menos, de diez años desde que Jimmy, Carlos, Elián y Leo dejaron de compartir en Sonofunk. Por esa época, Los Amigos Invisibles acababan de sacar su The New Sound of Venezuelan Gozadera. Los noventa estaban finalizando, la época de oro del rock nacional ya anunciaba su debacle, ya no había Miércoles Insólitos y Cayayo estaba muerto. En ésta ciudad, cualquier cosa que tuviera asomos con el funk, sonaba a los Invisibles. En realidad, uno necesitaba caminar en contra-corriente, estar por fuera de la moda y los modismos. Así, uno sentía que era alternativo, y ser alternativo, era ser “cool”. Pero esa necesidad, también castraba la capacidad y los modos de oír. Las propuestas de las bandas muchas veces eran criticadas por el sólo hecho de querer avanzar en contra-corriente. Pero como dije, ya han transcurrido aproximadamente diez años y ahora las cosas se observan desde un lente diferente y más diverso.

¿Madurez?¿Vejez?¿Experiencia?. Sonofunk ya no existe y no recuerdo que hayan grabado algo. Lo cierto es que siguieron, por separado, haciendo música e investigando.

En el 2008, tal vez, Jimmy comenzó a organizar lo que actualmente es 6xElectrón. La propuesta, es básicamente experimental y desde allí comienza a tejerse y dibujarse el paisaje sonoro de la banda. Sólo tienen dos temas grabados y se pueden escuchar en su myspace. Si uno se limitara sólo a los temas, vas a sentir el espíritu de Vytas Brenner danzando entre compases y acordes. Algunas veces, resulta ser demasiado Onda Nueva para mi gusto. Pero definitivamente, es experimental y progresivo. La música crea atmósferas y genera afectividad y sentimiento. Los dos temas pasan de un soplón y te quedas con ganas de escuchar más. En lo particular creo que la propuesta sonora de 6xElectrón, pese a que reconocen a Vytas como influencia, tiene más similitudes y coincidencias con el viejo, y ya no tan olvidado, proyecto de La Banda Municipal (Gerry Weil). 6xElectrón se mueve en la dialéctica entre la tradición y la innovación para generar nuevos lenguajes sonoros, nuevos modos de oír y de comunicar.

Segundo Tiempo

A eso que llaman post-rock, llegué de la mano de mi primo Lucho. Por esa época compartíamos el mismo lugar de residencia y un buen día llegó con la noticia de que acababa de entrar en una banda. A mi pregunta por el tipo de música que hacían sobrevinieron unos cuantos discos que intentaban explicarme qué era eso del post-rock. No entendía mucho en realidad. Por esa época estaba comenzando a hartarme de las divisiones y subdivisiones de los distintos géneros musicales. Lo cierto es que supe que había algo llamado post-rock y que me primo estaba tocando eso. Igual, en mi computador, quedaron grabados algunos discos de Sigur Ros.

Tiempo después me entero, que en Barquisimeto, hay una banda llamada Tan Frío el Verano. En realidad, no es una banda, es un colectivo que está conformado aproximadamente por unas diez personas y combinan el Post-Rock, lo experimental, lo electrónico y las artes visuales y multimedias. Nunca he podido ir a uno de sus conciertos y recientemente estoy escuchando lo que, creo, es su primer EP: Invierno. Descargable de Internet, el disco está compuesto por seis temas y una propuesta gráfica bastante interesante. La música, básicamente instrumental, proyecta una imagen llena de texturas minimalistas en la que la diversidad de instrumentos presentes se juntan, se encuentran, comparten y se constituyen en una unidad. Para mi, Tan Frío el Verano, es el registro “organizado” del ruido salvaje y ambiente de una ciudad que está transitando hacia los horrores de la “modernización”.

Barquisimeto 05 de enero de 2011

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